Twitter en tiempos de crisis

Para bien o para mal la red de microblogging Twitter se ha convertido en un elemento tan onmipresente en el escenario comunicativo que cualquier comentario sea por acción, defecto u omisión comunica. ¡Y de qué manera! Son vox populi los comentarios a veces mordaces, otras ingenuos o quizás bienintencionados que personajes de todo el espectro de la vida pública, desde políticos, cantantes, a lo que ahora llaman celebrities, han ido gorjeando para irritación, disfrute o chanza del resto de los mortales.

El afán por estar siempre presente en esa especie de patio público que es Twitter ha generalizado la utilización por determinados usuarios de programas automáticos de tuits que permiten el goteo secuenciado de comentarios o el retuiteo de determinadas noticias. Recientes catástrofes como el atentado terrorista del maratón de Boston han demostrado cómo estas herramientas pueden jugar una mala pasada.

En unos momentos en los que toda la atención mediática y de la opinión pública estaba volcada en las víctimas mortales y en la atención a los heridos, en las cuentas de Twitter de determinados políticos muy cercanos a la tragedia, se leían una sucesión de mensajes intrascendentes, de contenido inocuo pero frívolo que nada tenían que ver con la conmoción generada en todo un país por el bárbaro atentado.

Algo semejante ocurrió recientemente durante las negociaciones del periodo de consultas de un Expediente de Regulación de Empleo de una empresa en España. Uno de los integrantes del equipo negociador de la empresa se olvidó de desactivar la función automática para el envío de determinados tuits informativos sobre la actualidad económica. La imagen que ofreció a todos los atribulados empleados de su compañía, pendientes del resultado de las negociaciones, fue la de un directivo que aparentemente ajeno a la mesa de discusión, se entretenía en rebotar mensajes en Twitter, como si lo que se discutiera en esos momentos le importara bien poco.

La lección que pueden extraer de estos ejemplos personas con relevancia pública o que puedan desempeñar un papel trascendente en su ámbito laboral cuando sucede una crisis o una tragedia es bastante sencilla: suspende los envíos automáticos en Twitter si no quieres convertirte en el epicentro de una crisis comunicativa. Y la lección para los asesores de Comunicación: no se olviden de aconsejar a sus clientes que «apaguen» el dispositivo.

Por Adolfo Lázaro, consultor sénior, ESTUDIO DE COMUNICACIÓN. España.

@alazaro_m

 

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